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miércoles, 19 de mayo de 2010

Los mitos de la virginidad






Los mitos de la virginidad son muy famosos y escuchados en la etapa de la adolescencia y aqui esta:






Depende de qué se entienda por ser virgen: perder el himen o tener una penetración. Respecto a lo primero, la rotura del himen se puede efectuar aún sin penetración. De hecho a la mayoría de las mujeres les ocurre antes de mantener cualquier relación, debido al ejercicio, montar en bicicleta… Por eso, la falta de himen nunca indica que una persona ya no sea virgen, pues el índice de error es elevadísimo. Más aún, si se añade que, en caso de existir himen, no siempre que este se rasga la mujer sangra. Pero la presencia de himen no tiene por que indicar que una mujer sea virgen, pues muchas veces, la mujer puede tener un himen muy flexible que ha cedido cuando ha mantenido el coito, pero no se ha llegado a romper, o un himen con una fisura por la que el pene puede entrar sin romperlo. Por lo que puedes observar, tanto la presencia de himen como su falta, no son indicadores seguros de nada respecto al haber mantenido relaciones sexuales.



PRIMER MITO: NO CONTRAES STDS
Las STDs pueden ser transmitidas a través del sexo oral si hay alguna herida abierta, algún diente perdido recientemente o incluso una limpieza dental reciente.
La penetración anal, en tanto, tampoco garantiza que no ocurrirá un embarazo. En algunos rarísimos casos el semen expulsado por el ano puede viajar por fuera del cuerpo e introducirse en el canal vaginal, especialmente si la mujer permanece acostada sobre su estómago después de la relación sexual.
Además, la penetración anal sin condón puede transmitirte enfermedades sexuales si éstas están presentes y ya que la mayoría de las STDs no tienen síntomas visibles, tu pareja podría no saber que está portando alguna.
SEGUNDO: SI NO SANGRAS NO ERAS VIRGEN
Y no olvidemos el mito que rodea a la virginidad y a la mujer sangrando la primera vez que tiene una relación sexual. En nuestros días, es poco probable que las niñas vayan a sangrar durante su primer encuentro sexual debido a que son muy activas.
Esto no significa que no son "vírgenes". El himen, ese pequeña tirita de piel que cubre la parte más baja de la apertura vaginal, es muchas veces rota por una actividad vigorosa, una lesión en la vulva como una caída contra la barra de metal de una bicicleta, corriendo y una amplia variedad de otras cosas.
El pequeño mito de la mujer sangrando durante su primer encuentro de penetración, ha provocado estragos en la vida de muchos y debería haber sido dejado de lado junto con la creencia de que el mundo era plano.
Tristemente, muchas mujeres han incurrido en el dolor y el gasto de hacerse reconstruir su himen para agradar a sus hombres o no ser tratadas como "una cualquiera".
TERCERO: EL DOLOR DE LA PRIMERA VEZ
Muchos se pregunta si es cierto y por qué una mujer experimenta dolor durante su primer acto sexual con penetración vaginal. El proceso de estiramiento que ocurre en la vagina causa dolor y los nervios y ansiedad de la mujer provocan que esta molestia se sienta peor.
Aprender a realizar los ejercicios de Kegel para relajar los músculos de la vagina, ayudaría a aliviar en parte pero no todo el disconfort.
Otro factor que agrega problemas a la primera vez es tu bagaje religioso y social. La mayoría de las mujeres han sido programadas desde pequeñas para odiar el sexo y ser tocadas, especialmente en las áreas íntimas. Luego y de pronto, después de los 18 años, se supone que deban disfrutar con la sexualidad porque se casan. ¿Pueden ver la ironía en esto?
Este cambio rápido en sus creencias no es fácil y provoca muchos problemas entre las parejas. Incluso las parejas que han estado juntas por años, continúan siendo afectadas por esta programación negativa.
Para las mujeres con estilos de vida fuertemente religiosos y socialmente opresivos, es incluso más difícil hacer el cambio de no encontrar al sexo como deseable y aceptar los goces de la intimidad con su pareja. Incluso si se sienten cómodas al principio, podrían recaer en sus antiguas creencias y miedos de las "malas chicas". Y aquí es cuando entra a jugar la frigidez.



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